Según publican los medios de comunicación social de estos días, el gobierno nacional estaría por presentar dos proyectos de leyes de suma importancia para el momento actual:
v Baja en la edad de la imputabilidad
v Reforma del Código Penal
Las noticias periodísticas dan cuenta que la
intención es, en primer lugar formar una comisión de expertos (juristas,
doctrinarios, penalistas, etc.) para que se avoquen al estudio de la temática,
y en un plazo más o menos prudencial, (se estima alrededor de un año) eleven
una propuesta con un proyecto de ley consensuado.
Dada la importancia que el tema de la
violencia ha cobrado en los últimos años, creemos que es necesario someter a
estudio estas dos herramientas, y nos parece interesante que sean especialistas
en el tema los que se dediquen a ello.
Pero no solamente los expertos teóricos,
tienen algo que decir acerca de la violencia y la delincuencia.
La sociedad civil en su conjunto, y en
especial quienes han vivido o viven su flagelo también tienen y deben que expresar sus pareceres.
Como decimos en nuestro título: LA JUSTICIA
ES ALGO MUY SERIO COMO PARA DEJARLO SOLO EN MANOS DE LOS JUECES, (y
agregaríamos de los teóricos)
Los marcos hipotéticos son referenciales y
ayudan a establecer pautas que fijan conductas, en la materia en realidad es a
prevenir conductas, pero esos marcos no deben estar separados de la cotidianeidad
en que se encuentra inmersa la sociedad civil.
Es cierto que un nuevo Código Penal, como así
también la edad a partir de la cual puede resultar punible una persona, debe
tener una permanencia en el tiempo y deben apuntar a controlar el
comportamiento delictual, presente y futuro.
Pero también es cierto que ello no se puede
establecer de espaldas a quienes han padecido o padecen en el presente sus
consecuencias.
Seguramente quienes vayan a ser convocados
por el Gobierno Nacional e integren las comisiones referidas, tendrán
suficientes y acreditados méritos académicos y profesionales para emitir sus
elevadas opiniones, tal vez concordantes en algunos casos y dispares en otros.
Pero difícilmente ninguno de ellos haya sido
víctima de actos delictuales ni creemos
que vayan a requerir la opinión y el parecer de quienes si lo han sido.
Pero, quienes han sido víctimas de un delito
o quienes viven inmersos en una casi posible e inmediata situación de
inseguridad, seguramente tienen mucho que aportar sobre el tema, tal vez no
desde lo intelectual o lo erudito, pero si, y con un muy alto grado de
conocimiento, desde la vivencia habitual de convivir con la delincuencia y la
violencia.
Y cuando hablamos de delincuencia no nos
referimos solamente a los hechos que son primera plana en los diarios o en los
noticiosos televisivos, sino también a aquellos que permanecen en la penumbra
que existe entre lo legal y lo ilegal, como la corrupción y la explotación de
personas en todas sus variantes.
Asimismo, por violencia no entendemos
solamente aquella que produce pérdida de vidas humanas o lesiones
irreversibles, sino también la que se manifiesta más larvada, oculta en
manifestaciones pseudo deportivas, en exclusiones por cuestiones de género, de
sexo, religiosas o políticas, entre muchas otras.
En materia penal no es solamente el castigo
la solución. Muchas otras facetas que van desde la educación y la prevención, pasando por la rápida
investigación, el pronto y expeditivo tratamiento judicial, hasta llegar al reencauzamiento
del delincuente (en la medida que ello sea posible) teniendo como objetivo a
lograr un ambiente social seguro y confortable, deben ser analizadas,
estudiadas, elaboradas y plasmadas en el ordenamiento legal.
Dándole a la JUSTICIA, el lugar que le corresponde, y entendiendo que ella en
todos sus aspectos no debe quedar solamente en mano de los Magistrados
Judiciales, los expertos y mucho menos de los políticos, es que CONVOCAMOS a distintas
individualidades, Fundaciones, ONG´s, y otras asociaciones civiles interesadas
en la problemática a conformar un espacio común de discusión, elaboración y
planteamiento de nuestras inquietudes, no el OBJETIVO de hacer escuchar nuestra voz y nuestras propuestas.
Tendremos diferencias conceptuales y
pareceres encontrados, pero, de una manera u otra somos los que convivimos con
la realidad y queremos transformarla para nuestro propio bien, el de nuestros
hijos y el de nuestra comunidad.
“HECHOS
no PALABRAS” es lo que no exige el
momento actual para que no tengamos que llorar y lamentar mañana lo que dejamos
de hacer hoy.
Con la más absoluta sinceridad, con el más
amplio criterio, con la mejor buena voluntad y con el más comprometido
esfuerzo, los convocamos a conformar un ámbito desde el cual podamos elevar a
nuestros “representantes” la voz y la opinión de los que saben porque lo han
vivido y no solo lo han estudiado.
Muchas gracias por su participación.

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